Una de las cosas mas urgentes que tenía que haber hecho y no hizo Mariano Rajoy teniendo una amplia mayoría absoluta, era cambiar la nefasta ley electoral que tenemos en España, que además de fomentar la corrupción permite que partidos independentistas tengan poder de decisión en el Parlamento.
Después de estas elecciones la corrupción será mucho mayor que cuando había dos partidos mayoritarios. Me explico con un ejemplo: Imaginemos un ayuntamiento de cualquier localidad de España en el que se acaban de celebrar elecciones y que el resultado ha sido el siguiente: PP 3, PSOE 3, Ciudadanos 2 y un partido cualquiera consigue 1 concejal. Pues bien, este último concejal, además de llenarse los bolsillos, es el que pone o quita alcalde a su antojo dependiendo de lo que le ofrezcan los demás. Este ejemplo también es valido para cualquier Comunidad Autónoma e incluso para el Congreso de los Diputados.
Con una ley electoral al estilo francés se acaba de un plumazo con todo este cachondeo, los partidos independentistas no tendrían ningún poder de decisión en el Parlamento de España y Andalucía, por poner un ejemplo cercano ya tendría presidente/a desde hace mucho tiempo.
En Cantabria, por poner otro ejemplo, se puede dar el caso de que Miguel Ángel Revilla (PRC) vuelva a ser presidente con el PSOE por tercera vez, sin haber ganado jamás unas elecciones ninguno de los dos partidos y además el casi seguro pacto obligará a dejar las alcaldías a muchos alcaldes del PP que han realizado bien su trabajo y que han vuelto a ganar las elecciones sin mayoría absoluta.
Después de estas elecciones la corrupción será mucho mayor que cuando había dos partidos mayoritarios. Me explico con un ejemplo: Imaginemos un ayuntamiento de cualquier localidad de España en el que se acaban de celebrar elecciones y que el resultado ha sido el siguiente: PP 3, PSOE 3, Ciudadanos 2 y un partido cualquiera consigue 1 concejal. Pues bien, este último concejal, además de llenarse los bolsillos, es el que pone o quita alcalde a su antojo dependiendo de lo que le ofrezcan los demás. Este ejemplo también es valido para cualquier Comunidad Autónoma e incluso para el Congreso de los Diputados.
Con una ley electoral al estilo francés se acaba de un plumazo con todo este cachondeo, los partidos independentistas no tendrían ningún poder de decisión en el Parlamento de España y Andalucía, por poner un ejemplo cercano ya tendría presidente/a desde hace mucho tiempo.
En Cantabria, por poner otro ejemplo, se puede dar el caso de que Miguel Ángel Revilla (PRC) vuelva a ser presidente con el PSOE por tercera vez, sin haber ganado jamás unas elecciones ninguno de los dos partidos y además el casi seguro pacto obligará a dejar las alcaldías a muchos alcaldes del PP que han realizado bien su trabajo y que han vuelto a ganar las elecciones sin mayoría absoluta.
























