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sábado, 26 de febrero de 2011

La Opinión de Sakelton Llima · (El pasado es inalterable. El futuro es ineludible)

Perdona Carlos lo publico aquí por que en el blog no me ha dejado, no se porque, quizá sea culpa de mi ordenata.


No existe futuro ni pasado, es el presente que se repite una y otra vez. Los que tenemos cierta edad ya hemos pasado por eso, además contra totalitaristas con mas cultura, mas educación y férreas convenciones, nada nuevo bajo el sol, ya hemos estado cara al sol y nos pusimos cara al vent. Nos pusieron estrellas en el pecho de todos los colores (rojas y amarillas, principalmente)y cruces gamadas y hoces y martillos y haces y flechas y cámaras de gas y muros y telones de acero y autos de fe y aun así hemos sobrevivido; antes que nosotros mucha gente murió, gente inocente a la que señalaron delataron y mataron. No por ello se dejo de oír su voz y su lamento.
Ni siquiera los nazis pudieron matar tan aprisa, ni tampoco los comunistas. Eliminaron muchísimas personas, pero no pudieron destruir lo que en el fondo del alma de toda persona, digno de tal epíteto, habita...LA LIBERTAD.
Es en estos tiempos cuando me viene a la mente lo que expreso mi paisano de Orihuela, su pueblo y el mio, la Esperanza de vivir en Libertad.


Con permiso de Miguel Hernandez, Poeta.


Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.


Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.


Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.


Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.


Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.


MIGUEL HERNÁNDEZ, El hombre acecha, (1938-39)



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2 comentarios:

  1. Pobre Miguel: Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, es posible; lo que no se pierde nunca es la ingenuidad.

    Un abrazo.

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  2. Abundo en lo dicho por D. Javier, tanto la prosa como el verso me parecen de una ingenuidad infantil; desgraciadamente, la realidad es bastante más negra.

    Para comprobarlo basta ver que ha habido millones de personas que por haber nacido en los paises del Pacto de Varsovia, después de 1917 y antes de 1998, solamente han conocido una situación durante toda su vida: la esclavitud.

    Por otra parte, poner las hoces y martillos junto con los yugos y flechas, autos de fe..., me parece de una inexactitud histórica escandalosa.

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