Una gran mayoría estamos cansados, hartos, de tanta mentira, de tanto teatro político pornográfico, de corrupciones y corruptelas, de chalaneos judiciales y jurídicos, de mentiras, de falsedades, de tratos con el enemigo, de separatismos paletos, de ideologías vanas y fatuas, de partidos políticos asaltados por inútiles herederos “burrócratas” de culos agradecidos, analfabetos funcionales, vagos genéticos, que día a día van arrastrando a esta Nación hacia una ruina de la que difícilmente podrá levantarse.
Señores (es un decir) políticos, no se auto-engañen. Los unos no son mejores que los otros. Desde el momento en que los unos son capaces de asistir sin pestañear al espectáculo de la quiebra de España, del pacto de un gobierno con sus enemigos, no son mejores. Los otros, los que engañan a los cabeza-huecas con falsas medidas sociales, los que roban, los que pactan, tampoco son peores que los unos.
Su juego es el poder, nada más. Y quieren, pretenden que nosotros, los simples ciudadanos, nos entreguemos de bruces a sus deseos y designios. Manejan sus encuestas. Hoy gano, mañana pierdo. Y creen que el voto es permanente y eterno.
Aún no se han dado cuenta, ni quieren claro, de que el juego en este momento no es un partido u otro. Ni siquiera está entre la diestra y la siniestra.
Su tiempo ha pasado, no han hecho nada, y como nada deben volver a ser.
No queremos, una mayoría de ciudadanos, políticos de medio pelo, de cortedad de miras, porque este no es el momento. Vuélvanse por donde vinieron, déjennos en paz, desaparezcan para siempre.
Ya ha llegado el fin de las ideologías caducas y vacuas. Es el tiempo de los principios, del trabajo, del esfuerzo, de la honradez…
Váyanse, ES LA HORA DE ESPAÑA ¡IMBÉCILES!








